CONGRESO DE LAICOS

«PUEBLO DE DIOS EN SALIDA»

Desde la Asociación Cristianos Sin fronteras han participado, Irene Martín y Juan Jose Folgado, ambos miembros de la Comisión Permanente de CSF. Así lo han vivido.

«Lo primero es dejar claro que éstas son impresiones personales, no pretendemos acertar con la realidad, es como hemos vivido y entendido el Congreso de Laicos 2020. No vamos a hacer aquí un pormenorizado informe de las ponencias y charlas, ya que éstas pueden conseguirse en la web y en los medios de comunicación (si alguien las quiere y no las encuentra se las podemos hacer llegar). Dentro de unos días, y habiéndolas leído y trabajado un poco más, os presentaremos un resumen de éstas. Tampoco vamos a incluir las conclusiones, ni siquiera personales, pues el documento conclusivo es claro y público. Insistimos, nos limitaremos a exponer cual ha sido nuestra impresión de lo vivido en el Congreso.
Este congreso ha sido convocado dentro de un itinerario de trabajo compartido, desde la Comisión de Apostolado seglar de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con la intención de concienciar y potenciar el trabajo laical y su responsabilidad en la Iglesia. Pensábamos que entre ellas la de potenciar la Acción Católica, intención legítima, por supuesto, y acertada o no, eso lo dejamos al criterio de cada uno. Sin embargo, lo ocurrido en el congreso ha trascendido con mucho ésto, de lo cual nos alegramos, pues nos parece evidente la presencia activa y alegre del Espíritu Santo, el sentido de comunión entre los participantes, la diversidad y riqueza de lo sembrado y, si Dios quiere y nosotros, los laicos, ponemos de nuestra parte, habrá frutos en toda la Iglesia. Se ha hablado de un Pentecostés renovado para nuestra Iglesia.

Era patente en el ambiente la presencia de muchos y variados carismas de la Iglesia, y la intención expresa de los organizadores de hacerlo así. Diócesis, movimientos, asociaciones diversas, han podido compartir y aportar, haciendo de la diversidad de la Iglesia riqueza palpable. En esa línea, una de las palabras clave del congreso: sinodalidad.
El planteamiento del Congreso en 4 itinerarios: Primer anuncio, Acompañamiento, Procesos formativos y Presencia en la vida pública, nos ha parecido bueno. Después, dentro de cada itinerario, se hacía una ponencia general y se presentaban, ya en grupos más reducidos, experiencias en algún campo relacionado y pasábamos a un grupo de trabajo.

Las ponencias, y las personas encargadas de llevarlas a cabo, seglares y consagrados de primera línea en formación y repercusión dentro de nuestra iglesia, tuvieron un alto nivel y gran poder comunicativo.
Antes nos hicieron llegar el mensaje del Papa Francisco a todos los participantes, una carta, corta y llena de cariño, sensatez y buenos consejos, que os invitamos a leer (pues tiene poco desperdicio), nos invita a tomar conciencia de que formamos parte de una comunidad, de que el mensaje del evangelio debe hacerse comprensible a los hombres del siglo XXI, que es el Espíritu quien nos empuja una y otra vez a volver a Jesús, cómo es desde una profunda libertad interior que nos hace capaces de ser tocados por la realidad de nuestro tiempo y nos explica cuáles son las principales tentaciones que se nos presentan a los laicos, el clericalismo, la competitividad, rigidez, negatividad,… en fin una carta que debéis leer.

La presentación del congreso corrió a cargo de Mª Ángeles Fernández (periodista de TVE) con intervenciones de bienvenida de Cardenal Blázquez (presidente CEE), Cardenal Osoro (arzobispo de la diócesis de acogida de Madrid). Isaac Martín (laico miembro de la comisión Ejecutiva del Congreso) y el Cardenal Kevin Farrell (prefecto del Dicasterio para laicos, Familia y Vida)… lo protocolario de todo congreso… hasta un himno que os invitamos a escuchar: Pueblo de Dios en salida, del grupo Mabelé, que terminamos todos cantando.
La ponencia de apertura del congreso a cargo del periodista José Luis Restán (Director editoral de COPE), y realizada por un amplio equipo, con el título “Vocación, Comunión y Misión”, es digna de ser leída, muy bien presentada por el ponente.

Nosotros estuvimos presentes en dos itinerarios uno de mañana y otro de tarde y fueron: Primer Anuncio y Presencia en la vida pública.
Las dos ponencias del itinerario que hemos seguido son una maravilla que hay que estudiar a fondo. La primera de Agustín Domingo Moratalla (Catedrático de Filosofía moral y política en la Universidad de Valencia) “Sanar personas, cuidar vínculos, tender puentes” y la segunda de Xavier Morlans (Profesor de la Faculta de Teología de Barcelona) “La reintroducción del primer anuncio en la pastoral ordinaria de la Iglesia Católica. Redescubrimientos y conversiones” Lo dicho muy interesantes.
Las de los otros dos itinerarios donde no pudimos estar (pues había que elegir): “La formación de los laicos para ser Iglesia en salida” de Gabino Uribarri (Profesor de Teología Dogmática Fundamental de la Universidad de Comillas), y “Vivir en modo acompañamiento” de Covadonga Orejas (Carmelita Vedruna del equipo Ruaj), también han suscitado muy buenos comentarios por parte de los participantes.
Las experiencias en cada itinerario, que seguían, presentaron una gran muestra muy plural de muchas de las realidades y proyectos que se están trabajando hoy en nuestra iglesia: Cáritas, Delegaciones diocesanas, HOAC, cenas Alpha, cursilos cristiandad, Camino neocatecumenal, Effeta, Hakuna, JEC, JOC, Acción católica general, Cofradías, comunidad del cenáculo, Comunidad de Vida Cristiana, Vida ascendente, Movimiento familiar cristiano, Inclusión de Diversidad funcional, laicos ligados a espiritualidad de órdenes religiosas, Equipos de Nuestra Señora, MAGIS, Scouts católicos, Comunidad de san Egidio, Justicia Y Paz, Movimiento Focolares, Comunión y liberación,…. Os invitamos a leer la lista de todos en redes, que nos ayuda a redescubrir la riqueza de miembros y carismas que tiene nuestra iglesia.

Los grupos de reflexión y trabajo nos han parecido una gran sorpresa: para CSF no es ninguna novedad que el trabajo se realice así, reflexionando después del tema, compartiendo entre diferentes grupos y carismas, y que sean los laicos los protagonistas de éste, pero no lo esperábamos desde la Conferencia Episcopal. Ha sido una grata sorpresa. También es cierto que no le dieron la debida importancia o que se les pasó darse cuenta, de que en esas salas contiguas y sin techo era muy difícil oírse y trabajar.
Pero bueno, nos pareció un buen paso, más en la intención que en la realidad. Aunque si se trabajó y se aportó, y en las conclusiones se puede ver el fruto de lo aportado, pero dejando claro que hubo dificultades logísticas (salas con difícil acústica, sin techo, en las que se solapaban ruidos de salas contiguas), que condicionaron el trabajo. Pero ya podemos decir que en el Congreso de Laicos, la Conferencia Episcopal intentó que los laicos aportaran y no se quedasen en meros escuchantes, a ver si se puede mejorar en otra ocasión. Otra frase repetida: Los laicos como protagonistas y no como meros actores de reparto en la Iglesia.

Merece llamar la atención de que durante todo el Congreso, una amplia representación de músicos cristianos contemporáneos, pusieron su testimonio musical en los descansos y
colaboraron en los cantos de las celebraciones, nos pareció un gran acierto. Descubrimos a desconocidos para nosotros, y disfrutamos con los de siempre. La música cristiana de calidad es siempre muy buena idea: Grillex, Gaby Soñer, José Ibáñez, Chito Morales (Brotes de Olivo), Fermin Negre (Ixcis), Migueli, Jesús Cabello, Unai Quirós, Hakuna music Group, Amanecer, Maite López, Dani (La voz del Desierto), Juan Susarte, AAira, César Hidalgo, Paola Pablo, Toño Casado, Sara y Mingos, Olga Martínez, Mabelé,…
Un comentario que no queremos que se nos olvide hacer: en algunos momentos nos pareció excesiva la presencia clero en el Congreso. Desde luego que el protagonismo fue de los laicos, pero en ocasiones eran demasiados los consagrados y algunos, muchos, demasiado implicados en los grupos de trabajo. Sin ánimo a ofender a consagrados y entendiendo que la iglesia somos todos en comunión, pensamos que falta entender que el excesivo clericalismo entorpece el desarrollo maduro y autónomo del pueblo de Dios.
De la Vigilia de la noche del viernes, no podemos hablar de primera mano porque no pudimos estar por problemas logísticos, pero la hemos podido ver en video y podemos hacer referencia a lo que se comentaba en los pasillos. Gustó el clima de oración y el ver como invitado a un comprometido político del PSOE y católico arrancó el aplauso de todos. Que ese testimonio lo diese alguien católico de ese espectro político, dice mucho de los organizadores. En los últimos años parece que no haya presencia de católicos nada más que en un lado del panorama político español. Un acierto que nos consta fue bien recibido.

Sobre las conclusiones del congreso nada diremos, hay que leerlas y estudiarlas, son públicas, así que al toro (disponibles medios de Conferencia Episcopal, Revista Ecclesia, Revista Vida Nueva,…) Cuando podamos trabajar los textos os pasaremos nuestra visión de ellos.
Si deciros que la ponencia final que las recogía, preparada por un equipo, pero presentada a la limón entre una periodista de TRECE, laica y mujer, Ana Medina y un joven obispo auxiliar de Barcelona, Antoni Vadell, que se “dejaba llamar Toni”, fue toda una puesta en escena de la saludable y necesaria corresponsabilidad entre laicos y pastores en la iglesia actual.
Sin embargo, en la celebración de la Eucaristía del domingo presidida por Monseñor Blazquez (como presidente de la Conferencia episcopal), se perdió la oportunidad de presentar una liturgia más participativa y actualizada, dando sensación de posicionamientos muy clericalistas. La muy llamativa y numerosa presencia de obispos en la celebración, si bien es en la misma donde más sentido tiene esa comunión de todo el Pueblo de DIos, queremos entenderla como visualización de su apoyo a los laicos de todas las diócesis que estábamos en ella. Pero pecó de “robar el protagonismo” a la puesta de largo del laico. Otros ejemplos a título de percepciones personales: un evangelio íntegramente cantado que es difícilmente escuchado como debe cuando se canta; la homilía de Monseñor Blazquez con gran carga de enseñanza y verdad, pero teórica, altamente teológica y difícil de seguir, aún reconociéndole pequeños gestos de complicidad.,.. Lo mejor, todo lo que allí culminaba y se oraba del fin de semana, todos los compromisos y buenos deseos presentados al Señor, el clima de respeto y oración profunda y sentida y la expresión de Comunión de Iglesia viva y “en salida”, vividas durante la celebración.
En conclusión, un buen Congreso de los laicos españoles, que creemos fuertemente inspirado por el Espíritu, con buenas actitudes y deseos por parte de todos a la hora de profundizar en la corresponsabilidad eclesial, que creemos que será simiente de un impulso al laicado, y que deja conceptos importantes dichos, aunque falta sean asimilados por todo el pueblo de Dios.
Será cuestión de paciencia, perseverancia y valentía, mantenerse en esta línea de trabajo, pues quien entienda que no va a haber dificultades o se vaya a equivocar se engaña; habrá errores y se corregirán. Los laicos lo somos por vocación, respondemos a una llamada de Jesús, somos enviados y protagonistas de una evangelización que o la hacemos los laicos o no se hará: las calles, las periferias, el compromiso social y político, los ámbitos laborales y educativos, las responsabilidades dentro de la iglesia,… nos están esperando.
Son muchas las dificultades, carencias, tentaciones y obstáculos. También es mucha la fe, la alegría y la confianza en Cristo que nos mueven… En comunión y sinodalidad encontraremos el camino. Esta semilla debe germinar y dar fruto, está en nuestras manos.
Pueblo de Dios en salida, es nuestra hora.»

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